Expansión: ¿Te acuerdas de cuando en España no había ‘start up’?

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El ecosistema emprendedor español ya cuenta con 'start up' atractivas para fondos extranjeros, un buen número de 'hubs', aceleradoras, incubadoras e ideas innovadoras. Nuestro escenario ha evolucionado mucho en muy poco tiempo, pero aún le falta recorrido.

Más de 4.400 start up, 842 inversores, cerca de 500 aceleradoras y 379 eventos relacionados con el mundo emprendedor, según datos de StartupXplore, avalan la buena evolución del sector en España. "Sin duda un balance tremendamente positivo, tanto en términos de cantidad como de calidad", resume Javier Megías, CEO y cofundador de esta comunidad de start up. Esta cuenta de resultados -que en términos relativos supone un crecimiento del 28% interanual- tiene, sin embargo, sus claroscuros. Al menos para Megías, quien cree que "se ha creado una suerte de burbuja mediática/política (que no inversora) y parece que el mejor camino para cualquiera es emprender, que montar una start up es la solución a la crisis. Algo que ha provocado que algunas personas quemen sus recursos o su prestación en crear algo que requiere mucho tiempo". Aun así, el CEO de StartupXplore se muestra optimista "porque culturalmente se ha pasado de considerar frikis locos a los emprendedores a ver en ellos una actitud valiente". Además, Rodolfo Carpintier, fundador de DaD, asegura que "los políticos han asumido que su rol es crucial para el desarrollo del país y eso ha generado nuevas fuentes de financiación y una intensificación, a nivel regional, de todo el movimiento emprendedor creando un ecosistema, que aunque todavía está muy inicial, tiene ya mimbres de convertirse en un escenario sostenible a largo plazo". Izanami Martinez, presidenta de la Asociación Española de Startups y CEO de Doctor24, cree que ya hemos dejado atrás unos años de boom, con un crecimiento impulsado por el difícil momento económico y la alta tasa de paro. "Había mucha gente interesada en aprender a crear empresas tecnológicas y poca gente que realmente pudiera enseñar, por lo que surgió cierto oportunismo, algo que daña la credibilidad del ecosistema", se lamenta. Sin embargo, "hoy tenemos empresas que han triunfado y nos enseñan el camino, start up de las que nos podemos sentir orgullosos como CartoDb, Job&Talent, Cabify o Typeform", aplaude Martínez quien, además, recuerda que "muchas de ellas han tenido que salir fuera para triunfar y han vuelto trayendo conocimiento, talento y una incipiente marca España capaz de atraer inversión". Con un aprobado alto, España asume nuevas responsabilidades con el objetivo de crear un ambiente start up friendly. Sin saltarse ninguna asignatura, estas son las materias que se tienen que seguir perfilando:

MOTORES

Lanzadera, Wayra, SeedRocket, Demium, b-ventures o Sprita son sólo algunos de los cientos de ejemplos de aceleradoras, incubadoras y viveros de empresas que plagan la geografía española. Muchas de las firmas que ahora triunfan en el ecosistema español se han gestado al calor de estos motores. Pero no todas están especializadas en el apoyo de start up en todas sus fases de desarrollo ni todas aportan capital. De ahí que sea esencial analizar estas plataformas antes de postularse por una. Una incubadora es una empresa que ayuda a proyectos y no a compañías jóvenes, "apoya en las fases iniciales de una start up para configurar el modelo y entender el mercado", puntualiza Rodolfo Carpintier, fundador de la primera incubadora de negocios de Internet y tecnología 2.0 de España, con presencia en Europa, Estados Unidos, China y Latinoamérica y que apoya a los emprendedores mediante el concepto de capital semilla. Una aceleradora "toma en su seno start up que ya están operando, habitualmente con un equipo establecido y un producto en el mercado (o a la espera de su lanzamiento) y las lleva al siguiente nivel a través de apoyo en el crecimiento", explica Javier Megias. Para acceder a estos centros es necesario superar un proceso bastante competitivo y acotado en el tiempo, y pueden quedarse con una parte del accionariado e invertir en la compañía, algo que no suelen hacer las incubadoras. En 2014, sólo en Europa las aceleradoras invirtieron más de 39,5 millones de euros en 1.588 start up, según European Accelerator Report de Fundacity. Reino Unido se sitúa a la cabeza de los países más activos en el ránking de inversiones con 13,2 millones de euros, seguido de España, con 6,2 millones.

FINANCIACIÓN

Para muestra, los números: Userzoom ha logrado reunir 30 millones de euros en una ronda de financiación liderada por el fondo estadounidense TC Growth Partners; Typeform ha levantado algo más de 13 millones de euros en una ronda liderada por el grupo Index Ventures; y CartoDB ha cerrado una operación con el fondo Accel Ventures por alrededor de 20 millones de euros. Parece evidente que el escenario de la financiación alternativa en España está en crecimiento, y que los fondos de capital riesgo extranjeros ven en nuestras start up una oportunidad de inversión. Atrás quedaron los tiempos en los que, para montar una empresa, acudíamos a los bancos. Ahora, el crédito bancario no es el primer canal en el que piensan los emprendedores cuando buscan capital. Los business angel, los fondos de capital riesgo regionales, organismos públicos como el CDTI, algunas aceleradoras de start up y unos pocos fondos especializados en capital semilla, como DaD, BStartup (de Banco Sabadell) o Vitamina K (aunque está evolucionando hacia fases un poco posteriores), son algunas de las vías para financiar las primeras etapas de su compañía. En fases aún inmaduras, donde tienes ya tus primeros clientes y la idea de negocio ha sido validada, es cuando se encuentra la mayor parte de los fondos de venture capital en nuestro país. Según la start up y la capacidad de cada fondo, el tiquet puede oscilar entre los 100.000 euros y el millón y medio de euros. Cuando la start up evoluciona de manera positiva en su mercado local es momento de crecer, bien replicando el modelo en otros ámbitos o saliendo al exterior. Hasta hace poco, un proyecto en esta fase acudía a fondos internacionales (que, como demuestran las cifras de las últimas rondas de financiación, tienen bastante interés en los innovadores españoles). Pero ya han surgido algunas alternativas, como Seaya. Sin duda uno de los aspectos en los que ha habido más evolución en este campo: "no sólo ha mejorado mucho la cantidad invertida de forma interanual (en los 3 primeros trimestres se invirtieron más de 400 millones de euros, un 89% más que el año anterior), sino también la composición: no paran de surgir casi cada semana nuevos fondos de venture capital, y cada vez hay más business angel invirtiendo en start up, tanto en directo como a través de herramientas como el equity crowdfunding (Bolsasocial, The Crowd Angel) como de syndicates (como Startupxplore). Además, nuevos instrumentos como los Venture Debt, el Media for Equity o el Tech for Equity se han popularizado. Y para acabar, el sector publico está apoyando con herramientas como los préstamos participativos de Enisa, los Neotec de CDTI, etcétera".

PERFIL

Los emprendedores españoles también han evolucionado y ya están "a la altura de los del resto de la Unión Europea", asegura Carpintier quien, sin embargo, advierte de que "todavía tienen que funcionar en un ecosistema retrasado comparado con los de Inglaterra o Alemania". Si hubiera que dibujar un perfil tipo del emprendedor español se podría decir que "se trata de un hombre (70%), con perfil técnico (75%) y que se ubica en Madrid, Barcelona o Valencia. Más o menos la mitad ha pasado por alguna aceleradora, incubadora o similar y opera en los sectores de ecommerce, B2B o mobile (el 55%). En cuanto a la edad, el 49% está entre los 25 y los 34 años, y el otro 37% entre los 34 y los 44".

NUESTRO SILICON VALLEY

Aunque España aún esté lejos de convertirse en una referencia internacional en términos de start up, y de que la mayoría de expertos aconseja tomar de ejemplo a Silicon Valley en lugar de imitarlo, bien es cierto que vamos por un buen camino. El apoyo institucional y privado, las ideas innovadoras que atraen las miradas de capital extranjero y las aspiraciones de los emprendedores, amén del talento, convierten a nuestro país en un buen lugar para emprender.

Entre concursos y eventos

Los emprendedores no sólo han conquistado el interés de la política, con nuevas leyes que, aunque discutidas, parecían necesarias; también el de los eventos y concursos que se consideran una buena manera de darse a conocer y hacer 'networking'. Una de las últimas (y más importantes citas) que ha congregado a muchas 'start up' de éxito españolas, amén de inversores locales e internacionales y a celebridades, como Steve Wozniak, cofundador de Appel, fue el 'South Summit'. Exponer tu proyecto en un evento de estas dimensiones, participar en mesas de debate y, lo mejor, conocer a otros emprendedores y a inversores que van a la caza de la mejor idea son los principales reclamos para acudir. Además de estos eventos, cada vez más en España se ponen en marcha concursos que premian la innovación. Uno de los más conocidos, sobre todo por el importe de su galardón, es el 'Emprendedor XXI' de La Caixa. Pero no es el único. El premio 'Fundación Everis' o el 'BBVA Open Talent' son otros dos ejemplos. Con estos concursos no sólo se busca una inyección de capital para nuevos proyectos, sino que estos emprendedores den a conocer sus ideas de negocio a un público entre los que también pueden encontrarse posibles financiadores. Como es el caso del 'Salón MiEmpresa', donde los innovadores deben poner a prueba su talento para convencer en el llamado 'Elevator Pitch', cuando tienen que resumir su empresa en el tiempo que dura un viaje en ascensor y, lo más difícil, llamar la atención de sus posibles inversores.
Fuente: Expansión

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